0-1: Tres puntos de Oro
Un gol de Calero en los últimos minutos da la primera victoria a domicilio de la temporada.
Manolo González dio continuidad al once que logró empatar ante el Athletic Club en la última jornada. El equipo blanquiazul afrontaba el partido con la obligatoriedad de sumar un resultado positivo en Mendizorroza por enfrentarse a un rival directo y porque, como reclamó el propio entrenador en la previa, era el momento de dar un golpe a domicilio.
El Espanyol, que ha vivido diferentes situaciones en sus desplazamientos a lo largo de la temporada, sabía que era importante controlar los nervios y aguantar la más que previsible ilusión visitante inicial. Para los locales era un encuentro de vital importancia, ya que andan tan o más necesitados de puntos que el Espanyol. Si bien es cierto que aún quedan muchas jornadas por delante, la realidad es que comienza a percibirse mucha tensión.
En un contexto de cierta dificultad, el Espanyol salió bien al campo y apenas dejó maniobrar a su adversario. Los de Manolo González intentaron sorprender a la defensa visitante con la velocidad de Puado, Roberto o Jofre, quienes mantuvieron interesantes duelos con sus marcadores. Aunque es cierto que Sivera no tuvo que intervenir, los blanquiazules, hoy de rojo, se acercaron en varias ocasiones con sensación de peligro. El Alavés, por su parte, salvo en un par de inocentes remates, tampoco generó excesivo peligro. El incombustible Kike García tuvo la más clara al aprovechar un desajuste defensivo bien resuelto por Joan. Con el paso de los minutos se fueron asumiendo menos riesgos por parte de ambos equipos que tenían las ideas muy claras.
La historia del partido apenas varió tras el descanso. El Alavés sí que trató de tener algo más de presencia ofensiva, aunque tampoco acabó de crear claras oportunidades. Por suerte, Joan García volvió a ser providencial cuando se le exigió.
Y cuando todo parecía apuntar a que el encuentro terminaría en empate, apareció él. En el minuto 85, Fernando Calero se alzó con fuerza en el área para rematar de cabeza un balón que puso la esperanza en lo más alto. Gol crucial, gol de victoria. El Espanyol lograba, al fin, su primera victoria a domicilio de la temporada. Tres puntos que son oro puro y que refuerzan el espíritu del equipo.